Caminando sin rumbo, sin pensamientos que inunden mi mente como una hoja en blanco que sólo se aferra a palabras, sólo palabras, perdidas entre la nada, entre lo inesperado y lo anhelado… vulgar destino…, si lo pienso más sigo en lo mio, si lo invento creo, se que no vale un duro, pero que va!
Me caracterizo por ser prócer de lo absoluto, esencia de calle llena de mediocridades construidas por gentes de viles mentes.
Y sigo caminando, alucinando entre murales con frases que contienen gritos desesperados… y sigo pensando… oyendo melodías que fluyen por mis venas como una dósis de morfina de la más fuerte línea…
No puedo sonreír decentemente con el hambre y el dolor de tanta gente en mente.*
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