viernes, 1 de enero de 2010

El baul de la abuela.-

Dos arrugas, tres arrugas, cuatro arrugas!!! me miro al espejo y veo mi vida sumergida en recuerdos, suena Love of my life de Queen en aquella vieja  y polvorienta radio, esa que a fines de los años... mmm (ya no recuerdo). Sonaba como el equipo más moderno en la casa de mi abuela, en mi verdadera casa...cuántos recuerdos, cuántas anécdotas, cuántas conversaciones de noche bajo el parrón.Que noches esas, cuando dormía dos horas luego de haberme reido a carcajadas entre copas, entre cerros, entre esas interminables escalinatas de mi querido Valpo, y entre tanta gente... Sí ,si , si, era mi abuela no? después de todo es raro tener a alguien que quieras tanto y admires como yo a ella. Ella me enseño tantas cosas, de la vida, de lo bueno, de lo malo, de lo que debía hacer, lo que debía vivir, que sí, que no, que esto , que lo otro, que lo de más allá y que
aquello también... No me bastaría una vida entera para escribir todas esas jugosas
historias todo todo y tanto tanto!

"Más vale pájaro en mano que cien volando", "Juan Segura vivió muchos años",  "Trabaja como si siempre fueses a vivir, y vive como si luego fueses a morir" eran sólo algunas pocas de todas las frases que me repetia cuando me contaba alguna de sus historias de juventud inmediatamente inyectandome la dósis necesaria de enseñanza que ella decía  yo debía recibir para batirme entre la multitud exorbitante de pasajes que me echaría al hombro en unos cuantos años; "cuando seay grande po cabra", me decía. "Yo he luchao' con uñas y dientes porque a ti no te falte de nah' sabís, no quiero que caigay en lo mismo que la Estela, tu mamita poh! a esa que tanto amay y respetay, respetay de que digo yo si ella nunca te dejo nada bueno, yo he tenío que criarte! yo! que como he podio me las he ingeniao pa que vivay lejos de esa mala racha que arrastro por tantos años tu mamá y de la cuál voh cabra soy fruto!


Esa y tantas otras palabras recuerdo de mi mamita Tella, me recuerdo más que nunca en estos años de mi vida que ya nada queda, que lo único que tengo son palabras que buscan refugio en una botella de alcohol y se sumergen en lo más hondo de mi sentimiento y en lo bello del único y gran amor de mi vida, Roberto, que me hacía alucinar con esas palabras susurradas al oído aquí en el "Luces del Puerto"...










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